







Noble delicia desdeñar
con un desdén que no se mide,
bajo el equívoco nublado:
alba que se insinúa, tarde que se despide.
Sólo tú no eres desdeñada,
pálida que al arrimo de la turbia vidriera,
tejes en paz en la hora gris
tejiendo los minutos de inmemorial espera.
Llueve con quedo sonsonete,
nos da el relámpago luz de oro
y entra un suspiro, en vuelo de ave fragante y húmeda a buscar tu regazo, que es refugio y decoro.
¡Oh, yo podría poner mis manos sobre tus hombros de novicia
y sacudirte en loco vértigo
por lograr que cayese sobre mí tu caricia,
Pero pareces balbucir,
toda callada y elocuente:
«Soy un frágil otoño que teme maltratarse»
e infiltras una casta quietud convaleciente
y se te ama en una tutela suave y leal,
como a una párvula enfermiza
hallada por el bosque un día de vendaval.
Tejedora: teje en tu hilo
la inercia de mi sueño y tu ilusión confiada;
teje el silencio; teje la sílaba medrosa
que cruza nuestros labios y que no dice nada;
teje la fluida voz del Ángelus
con el crujido de las puertas;
teje la sístole y la diástole
de los penados corazones
que en la penumbra están alertas.
Divago entre quimeras difuntas y entre sueños
nacientes, y propenso a un llanto sin motivo,
voy, con el ánima dispersa
en el atardecer brumoso y efusivo,
contemplándote, Amor, a través de una niebla
de pésame, a través de una cortina ideal
de lágrimas, en tanto que tejes dicha y luto




Además de esto, este alimento contiene muchos nutrientes y minerales que las convierten en un magnífico agente nutricional. Zinc, sodio, hierro, calcio, fósforo, magnesio, potasio, manganeso, riboflavina, etc. Además, su aporte de vitaminas E y C es sustancial, sobre todo en relación con la primera.
*Las semillas representan una forma práctica y gustosa de incorporar a la dieta cotidiana, nutrientes de óptima calidad yfácilmente asimilables. Si bien cereales y legumbres son también semillas, por su contenido amiláceo y su forma de consumo, las consideraremos como grupos específicos de alimentos.
Todas las semillas son recomendables, pudiéndose variar diariamente y durante la misma jornada, entre alfalfa (se usa para germinar), almendra, amapola, castaña de cajú, castaña de pará, coco, chía, girasol, lino, maní, nuez (común y pecan),pistacho, sésamo y zapallo. Otras semillas suelen consumirse únicamente en forma de harinas: el caso de la algarroba y el cacao. Única recomendación en la despensa para las semillas: almacenarlas al reparo de fuentes de humedad, luz y calor.
Adquirir semillas con cáscara es la mejor garantía de conservación, ya que el mismo diseño natural preserva a los componentes nutricionales. Excepciones a la regla suelen ser a veces las nueces, que disimulan alguna falla interna. Por ello se suelen demandar semillas peladas, aunque esta certeza y comodidad obliga a mayores precauciones de almacenamiento (usar lugares más frescos y oscuros, y envases herméticos) y acorta su conservación. Esto se incrementa si adquirimos las semillas peladas y además tostadas; este procesamiento intensifica el sabor pero disminuye la conservación, por rancidez de los lípidos.
Además de enteras, podemos tener en la despensa otras presentaciones de semillas. Es el caso de semillas molidas y combinadas; el caso del gomasio (sésamo y sal), el multisemilla (girasol, lino, sésamo y chía) o el queso rallado vegetal (girasol, lino, sésamo, chía, germen de trigo, levadura nutricional, algas en polvo, salvado de avena). En estos casos conviene conservar a reparo de la luz, preferiblemente en heladera y en envase hermético.
También podemos tener semillas en forma de barritas o granolas (con cereales y frutas pasas) ó de mantecas vegetales (tahín, halva, girasol, maní), estas últimas de obligada conservación en heladera. Respecto a estas elaboraciones de semillas, si no las hacemos caseramente, la recomendación es evitar las formas industriales que suelen hacer uso de “ensuciantes” aceites vegetales hidrogenados (margarinas), azúcares refinados y numerosos aditivos y conservantes.
Amasar, manejar ingredientes como la harina, el agua y la levadura es una poderosa arma antiestrés porque se parece a algunas técnicas de manipulación utilizadas en los masajes. Se trata en realidad de técnicas mucho más antiguas llenas de tradición culinaria.
Hacer el pan significa tocar con mano la tradición y los procesos naturales.
Al igual que en el masaje Shiatsu, por ejemplo, con el que se empuja, se fricciona y se pellizcan ligeramente los músculos con la palma de la mano, los dedos y el pulgar. También para hacer un buen pan hay que copiar los secretos de Oriente e imitar los movimientos llenos de armonía de los maestros de las disciplinas del relajamiento.
En ambas partes se trabaja con las yemas de los dedos cerrados, o bien, alternando los pulgares y las palmas de las manos.
El hecho de amasar, al igual que el dar un masaje, tienen propiedades casi taumatúrgicas: se trata ante todo de un movimiento físico que desarrolla los pectorales, ayuda a relajar los músculos y las articulaciones superiores, elimina las tensiones cotidianas relacionadas con el estrés y las posturas equivocadas. Estos movimientos, además, transforman la cocina en un ambiente relajante como la cabina de un spa. Por estas razones en Italia se está difundiendo cada día más el gusto por hacer el pan en casa.
Se vuelve a la tradición, se utilizan ingredientes seguros, se ahorra dinero, teniendo en cuenta los precios de las panaderías, sobre todo las que ofrecen panes especiales, se domina el estrés y además se da rienda suelta a la imaginación.
El inventar nuevos panes no sólo ayuda a la creatividad, sino que además distrae y relaja.
Hay quienes aconsejan, incluso, el hacer el pan en casa como terapia de pareja o terapia familiar. El reunirse en la cocina y trabajar a 4 ó 6 manos en el mismo proyecto, que luego representará un placer para el paladar, ayudaría, según los expertos, a reducir fricciones y tensiones y a reencontrar armonía y equilibrio.
PAN DE TRES CEREALES
Ingredientes: